Publicado 23/06/2026 09:17

Empresarios y sindicatos no descartan "problemas" en la aplicación del acuerdo de Gibraltar pero confían en resolverlos

Imágenes de la frontera entre España y Gibraltar . A 19 de junio de 2026 en Gibraltar. Fabian Picardo anunció que dimitirá como Chief Minister tras la asamblea del GSLP en otoño de 2026 y respalda a Gemma Arias-Vásquez para sucederle, convirtiéndola en la
Imágenes de la frontera entre España y Gibraltar . A 19 de junio de 2026 en Gibraltar. Fabian Picardo anunció que dimitirá como Chief Minister tras la asamblea del GSLP en otoño de 2026 y respalda a Gemma Arias-Vásquez para sucederle, convirtiéndola en la - Francisco J. Olmo - Europa Press

Resaltan la importancia de que el texto deje de lado la soberanía y se centre en mejorar las vidas de los ciudadanos

GIBRALTAR, 23 Jun. (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Leyre Guijo) -

Empresarios y sindicatos a ambos lados de la frontera con Gibraltar dan por hecho que surgirán "problemas" y "tropezones" en la aplicación del acuerdo sobre el Peñón suscrito entre la UE y Reino Unido, prevista de forma provisional para el 15 de julio, pero reclaman que se haga cuanto antes para poder ir subsanándolos, al tiempo que se felicitan de que se haya dejado fuera la cuestión de la soberanía para enfocarse en lo que quieren los ciudadanos.

"Cualquier acuerdo, por muy mejorable que sea, porque hay muchas cosas que tendremos que mejorar, es mejor que no haber tenido un acuerdo", resume en un encuentro con medios españoles, entre ellos Europa Press, Loren Periáñez, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea y portavoz del Grupo Transfronterizo.

"Eso hubiera sido un desastre", subraya, exponiendo el sentir de los representantes sindicales y empresariales, junto con las cámaras de comercio, que aglutina desde hace más de una década el Grupo Transfronterizo, creado para defender los intereses de los trabajadores a raíz de las restricciones al paso de personas y vehículos que introdujo el entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Margallo, en el verano de 2013.

El acuerdo sellado hace un año, y que deberían firmar Londres y Bruselas antes del 15 de julio para que pueda entrar en vigor de forma provisional, viene a resolver el limbo en el que quedó el Peñón como resultado del Brexit y es el fruto de casi cinco años de negociación. La alternativa, de no haberse alcanzado, habría sido el establecimiento de controles estrictos de pasaportes en la frontera, con la consiguiente ralentización en el cruce.

Según Periáñez, cuando el Gobierno español endureció los controles en 2013 y provocó colas de varias horas en la frontera, se llevó a cabo un estudio en La Línea que constató una caída en la facturación en torno al 35% haciendo una media entre todos los sectores, incluida la hostelería y el comercio, debido a que los gibraltareños no cruzaban hacia el lado español.

Ahora, el acuerdo, que entre otras cosas estipula la supresión de la Verja y el traslado de los controles de pasaportes al aeropuerto y la introducción de un impuesto similar al IVA en Gibraltar que arrancará del 15% e irá subiendo en los próximos años para reducir el desequilibrio fiscal, acabará con la situación indeterminada en la que había estado la colonia británica hasta ahora, al estar fuera del Acuerdo de Retirada entre la UE y Reino Unido.

"No nos podíamos quedar como estábamos y la alternativa era un 'hard Brexit'", resume Jenique Berllaque, del sindicato de profesores gibraltereño, que reconoce que hay "incertidumbre" como la hay siempre ante los cambios y las novedades pero tiene claro que habría sido "un atraso" volver al pasado.

APLICACIÓN COMPLICADA

Con todo, en el Grupo Transfronterizo son conscientes de la complejidad de lo que se viene encima, ya que el acuerdo lo componen más de un millar de páginas entre el tratado propiamente dicho y los distintos anexos.

"Es complicado", reconoce Alfred Bassadone, de la Cámara de Comercio de Gibraltar, incidiendo en que "es un texto escrito por abogados, peritado por burócratas y que tienen que implementar localmente empresarios, trabajadores y funcionarios" que requieren "mucha claridad", algo que no se ha logrado completamente pese a que por parte del Gobierno gibraltareño se han organizado varias sesiones informativas y elaborado documentos explicativos.

"Somos conscientes que cuando hay cambios de tanta índole va a haber problemas" o "momentos de fricción" ya que habrá dudas sobre cómo poner en práctica el texto, si bien se muestra convencido de que hay "buena fe" por ambas partes y por tanto se podrán resolver.

El presidente del Grupo Transfronterizo, Darren Cerisola, comparte que habrá "muchos tropezones" pero la clave está, según él, en "cómo nos ayudamos los unos a los otros a levantarnos" y a garantizar que "esto salga adelante positivamente".

EMPEZAR CUANTO ANTES

Por ello, son partidarios de que se empiece a poner en práctica cuanto antes. "Debería haberse hecho antes", sostiene Manuel Triano, delegado de CCOO en el Campo de Gibraltar y secretario del Grupo Transfronterizo, subrayando que había que poner "fecha límite" teniendo en cuenta la "cultura de trabajo" de dejar todo para el último momento.

"Solo desde la práctica vamos a descubrir dónde están los errores, dónde están las medidas que hay que tomar, los sectores que a lo mejor no se han tenido en cuenta", subraya. "Me gustaría que hubiera sido mucho antes porque con la puesta en marcha es cómo se van limando las cosas", coincide Christian Duo, del sindicato gibraltareño Unite.

A su vez, Periáñez admite que le gustaría que entrara en vigor "mañana mismo" teniendo en cuenta "el panorama político tan complejo" --sus declaraciones son previas al anuncio de la dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer--. Puede ser, reconoce, que "algunos sectores puedan salir un poquito más perjudicados", pero lo que hay que hacer es "intentar corregirlo, apoyarlo, no abandonarlo".

En este sentido, en el Grupo Transfronterizo son conscientes de que existe el riesgo de que una de las partes solicite la suspensión del acuerdo pero confían, en palabras de Triano, "en la seriedad de la política europea" y en que los tratados no se cambian tan fácilmente, pero sobre todo en que el cierre de la frontera "ya no va a estar en manos del ministro de turno". Además, añade Cerisola, dar marcha atrás "no es un punto de venta político para ningún partido", y más si el acuerdo funciona y se logra la ansiada prosperidad compartida.

LA SOBERANÍA, MEJOR FUERA DEL ACUERDO

Por otra parte, en el Grupo Transfronterizo, acostumbrados como están a buscar los puntos en común y dejar de lado aquellos en los que no es fácil encontrar un consenso, ven con buenos ojos que la disputa entre España y Reino Unido por la soberanía de Gibraltar haya quedado fuera del texto.

"Yo creo que aquí se ha hecho un gran trabajo porque era muy difícil llegar a un acuerdo sin tocar los temas de soberanía, intentando beneficiar al mayor número de empresas y ciudadanos posible y yo creo que casi lo hemos conseguido", valora Bassalone.

Por su parte, el presidente del Grupo Transfronterizo esgrime que "la opresión no trae nada, solo odio", como demostró lo ocurrido en época de Franco, cuando la Verja estuvo cerrada desde 1969 hasta la llegada del Gobierno socialista en 1982, y pone de relieve cómo han mejorado la amistad y la convivencia entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar desde entonces.

"Estamos en un punto en el cual lo que tenemos es mucho mejor a lo que hemos tenido y es lo que queremos", de ahí su apoyo al acuerdo para que "verdaderamente sea positivo para ambas partes". A juicio de Cerisola, en Madrid no se entiende bien que eso es lo que quieren en el Campo de Gibraltar, al igual que al otro lado de la Verja.

"Hay algo que es más importante que la política y que 'Gibraltar español', que es la relación de los pueblos, de los hermanos, que estamos en La Línea y Gibraltar, que está por encima de cualquier consideración política", defiende a su vez el representante de las 'pymes' de la localidad gaditana. "No se puede utilizar la política como forma de presión para querer que los gibraltareños sean españoles", advierte.

Así las cosas, el presidente del Grupo Transfronterizo recalca que "la soberanía no es una solución a los problemas" que supuestamente quieren resolver los políticos sino más bien una "distracción". "Gibraltar español y los problemas que tiene España ¿cómo los va a arreglar? Que se enfoque Vox en arreglar los problemas que hay que arreglar", añade.

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