Publicado 10/01/2026 07:10

Trump vuelve al poder duro y arranca en Venezuela su proyecto expansionista y energético en América Latina

Trump supedita cualquier transición a una "estabilización" y "recuperación" que pasa por el control estadounidense del petróleo venezolano

La operación militar para capturar a Maduro aumenta el intervencionismo de Washington en la región tras inmiscuirse en varios procesos electorales

Donald Trump, presidente de EEUU.
Donald Trump, presidente de EEUU. - Nicole Combea - Pool via CNP / Zuma Press / Contac

Trump supedita cualquier transición a una "estabilización" y "recuperación" que pasa por el control estadounidense del petróleo venezolano

La operación militar para capturar a Maduro aumenta el intervencionismo de Washington en la región tras inmiscuirse en varios procesos electorales

MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

La captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, por parte de las fuerzas estadounidense abre una nueva época de intervencionismo de Washington en América Latina, transmite una dura advertencia política a la región, además de mandar un mensaje ambivalente hacia las fuerzas opositoras que han depositado sus esperanzas de un cambio de régimen en manos de un Donald Trump que ha dejado claro que su prioridad es controlar los recursos naturales de Venezuela.

El propio Trump se encargó de confirmar pocas horas después de esta operación para secuestrar a Maduro y su esposa que su objetivo principal era gestionar las vastas reservas de petróleo de Venezuela, las más grandes de todo el planeta, infrautilizadas durante años por una industria nacional asfixiada por las sanciones internacionales y a la corrupción.

La intervención militar en suelo venezolano, cuya legalidad cuestionan organizaciones internacionales como Naciones Unidas y ha dejado al menos un centenar muertos, choca con la imagen de líder no intervencionista que Trump ha pretendido labrarse, aunque sigue al mayor despliegue militar estadounidense en décadas en las costas del Caribe con el pretexto de combatir el narcotráfico.

En el ideario de Trump está que los derechos sobre las reservas de petróleo de Venezuela le han sido escamoteados a las compañías de Estados Unidos que en su día invirtieron en esa industria en favor de rivales estratégicos como Rusia y China.

Por tanto, Washington ha aparcado su rechazo frontal al chavismo y sus líderes para optar por un enfoque pragmático que consolide el control de los recursos naturales venezolanos. Poco después de la detención de Maduro, Trump ya dejó claro que, por el momento, solo se trata de negocios y que Estados Unidos dirigirá el país hasta que se pueda poner en marcha una transición, un horizonte que él mismo aleja a dentro de varios años.

Hasta entonces las petroleras estadounidenses se encargarán de "arreglar" las infraestructuras para comenzar a sacar beneficios. Petróleo fue, de hecho, la palabra que más veces repitió el jefe de la Casa Blanca durante esa primera y reveladora comparecencia ante los medios, no así democracia, libertad, o Derechos Humanos.

En todo este contexto, la líder opositora María Corina Machado tuvo que escuchar como Trump minimizaba sus apoyos dentro de Venezuela y desdeñaba su capacidad política; molesto, apuntan algunas voces, por haber sido ella la galardonada con un Nobel de la Paz, que la opositora se apresuró a intentar compartir, en un gesto por ganarse el favor del presidente de Estados Unidos.

PASOS DE DELCY RODRÍGUEZ PARA COOPERAR CON TRUMP

Ante una oposición venezolana descartada para liderar la transición en Caracas, Trump ha apostado por mantener intacta la plana mayor del chavismo, empezando por Delcy Rodríguez que asume ahora como presidenta encargada, escudada por su hermano, el presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez. La presidenta interina ha sido respaldada tanto por el Ejército venezolano como por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), órganos que han consolidado el poder chavista las últimas décadas.

El pragmatismo de Trump para relacionarse con la élite chavista responde a la necesidad cuanto antes de hacer viable comercialmente un crudo venezolano cuyo valor no ha parado de caer con respecto al de otros países y tras el fracaso de apoyar a figuras como Juan Guaidó dentro de una oposición, que ni en los peores momentos del chavismo supieron conformar un frente común contra Maduro.

Por el momento, y después del correspondiente rechazo al secuestro de Maduro y un llamamiento para su liberación y en favor de la defensa de la soberanía de Venezuela, Delcy Rodríguez ha comenzado a dar muestras de esos "signos de paz", incluida la liberación de varios presos, que Trump ha reclamado a las autoridades chavistas.

Delcy Rodríguez respondió a las primeras amenazas de Trump de sacarla del poder si no accedía a sus planes afirmando que su destino solo lo decide Dios para defender días después las nuevas relaciones con Estados Unidos a pesar de la "mancha" que supuso el arresto de Maduro. "Es lo correcto", dijo sobre "diversificar" las relaciones geopolíticas para abrirse más a la cooperación con Washington.

El último gesto "inteligente" de Rodríguez, como ha definido Trump, ha sido la liberación de varios presos de las cárceles, entre ellos cinco españoles, que el presidente de Estados Unidos aduce para, según él, haber frenado nuevos bombardeos contra territorio venezolano.

LAS FASES DEL PLAN DE TRUMP PARA VENEZUELA

La franqueza del presidente de Estados Unidos ha tenido que ser matizada en los últimos días por su secretario de Estado, Marco Rubio, considerado uno de los artífices de la operación. Rubio ha mencionado una suerte de plan de tres fases en el que una eventual transición queda supeditada a dos etapas previas de "estabilización" y "recuperación" que podría durar "años", según señaló el propio Trump.

En esa primera fase de estabilización, la Administración Trump pretende hacerse con entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano para venderlos en el mercado mundial a precios internacionales y gestionar los ingresos, aunque está por ver cómo será capaz de alcanzar a corto plazo tales cantidades de crudo de una industria venezolana que pese a contar con la mayor reserva del planeta ha sido incapaz de producir siquiera el 1% de la producción mundial en 2024.

Venezuela dispone aproximadamente el 17% de las reservas petroleras del mundo, lo que equivale a más de 300.000 millones de barriles de crudo. El desplome viene de muchos años atrás y responde principalmente a tres causas: las característica del crudo venezolano --más pesado y costoso de refinar--, el mal estado de las infraestructuras y la falta de inversión tras décadas de sanciones y corrupción.

La recuperación que la Administración Trump vislumbra durante esa segunda etapa consiste, ha explicado Rubio, en garantizar el acceso de "manera justa" a las empresas estadounidenses y occidentales al mercado venezolano. Solo después de eso, para lo que no se han fijado plazos, "comenzará un proceso de reconciliación para que la oposición pueda ser amnistiada y liberada de las cárceles".

CAMBIO DE PARADIGMA EN LA REGIÓN

Los pueblos de América Latina han apostado estas dos décadas por proyectos a la izquierda. Sin embargo, en los últimos años, las nuevas derechas han ido ocupando bastiones que un tiempo atrás se antojaban imposibles de impugnar como Bolivia, en un contexto de crisis acumuladas, desgaste político tras años de gobiernos y una mayor voluntad intervencionista de Estados Unidos, como da fe Colombia, o México.

Antes del operativo militar sobre Venezuela, Trump se pronunció sobre los procesos electorales de Honduras, Argentina, o incluso Chile, apostando claramente por un candidato y condicionando cualquier tipo de ayuda a la victoria de su favorito. Ahora, son las fuerzas progresistas de Colombia quienes han denunciado este tipo de injerencia de cara a las presidenciales de mayo de este.

Estados Unidos vuelve a mirar a América Latina como su patio trasero, así queda reflejado en ese 'Corolario Trump' que aparece en el nuevo plan de seguridad nacional para política exterior en el que, bajo la premisa de una nueva 'Doctrina Monroe', Washington pretende volver a recuperar su hegemonía en Occidente, incluido todo el continente americano.

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