Archivo - Mando de un aire acondicionado, a 4 de agosto de 2025, en Madrid (España). Según la Agencia Internacional de la Energía, hasta el 20% de los hogares europeos ya dispone de AC (frente al 90% de EE.UU.), pero se prevé que la cifra crezca rápidamen - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
MADRID, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -
La neumóloga del Hospital Sanitas CIMA de Barcelona, la doctora Isabel Badorrey, ha manifestado que el aire acondicionado "no suele ser un problema por sí mismo", pero en personas mayores o con enfermedades crónicas, "lo que puede generar molestias es una temperatura demasiado baja, un flujo directo mantenido o un mantenimiento insuficiente del equipo".
"En personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), rinitis u otras enfermedades respiratorias, cuidar estos aspectos ayuda a reducir irritación, tos y sensación de sequedad", ha indicado con motivo de las altas temperaturas que soporta estos días la Península, ante lo que existen una serie de recomendaciones.
Así, desde Sanitas Mayores abogan por situar el aire acondicionado entre los 24 y los 26 grados y evitar bajadas intensas para enfriar la estancia más rápido. Además, es necesario orientar las lamas hacia arriba o hacia una zona de paso, para que la climatización se distribuya de forma gradual.
VIGILAR LA HIDRATACIÓN
Combinar climatización y ventilación natural, usar temporizadores durante la noche, vigilar la hidratación aunque la vivienda esté fresca y revisar filtros y mantenimiento del aire acondicionado son otros de los consejos que ha ofrecido desde esta área de la compañía aseguradora Sanitass.
Todo ello debido a que en las personas mayores, la capacidad para regular la temperatura corporal es menos eficaz, a lo que se suma que la sensación de sed tiende a disminuir con la edad y que algunas enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o metabólicas pueden empeorar durante los días de calor intenso.
"El objetivo debe ser evitar tanto el exceso de calor como el enfriamiento brusco", ha insistido, por su parte, la directora Médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras, quien ha añadido que "en una persona mayor, pasar de una calle muy calurosa a una estancia excesivamente fría favorece el mareo, la sensación de debilidad, la irritación de las vías respiratorias o el empeoramiento de molestias musculares previas.