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MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
El jefe de Servicio de Nefrología e Hipertensión de la Fundación Jiménez Díaz, Alberto Ortiz, ha aconsejado revisar los hábitos alimenticios, variaciones de ingesta en fines de semana, fuentes "ocultas" y la calidad del tratamiento dialítico cuando personas en hemodiálisis presentan niveles excesivos de potasio, ya que esta ayuda a bajar "muy bien" la concentración.
Así lo ha señalado en el 'webinar' 'Konektados 2. Control de la hiperkalemia en pacientes en diálisis/hemodiálisis', organizado por AstraZeneca, en el que se han ofrecido pautas prácticas para el control del potasio y el acompañamiento de pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) en hemodiálisis.
Según ha advertido, la hiperpotasemia, como se conoce al exceso de potasio en sangre, puede causar arritmias graves, paro cardíaco o muerte súbita si no se trata a tiempo. Afecta a en torno un dos o tres por ciento de la población mundial, según estimaciones, y se asocia con mayor frecuencia a enfermedades crónicas como la ERC, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca y la diabetes. En ERC, la frecuencia se sitúa alrededor del 28 por ciento y puede llegar al 50 por ciento en fases avanzadas.
La ingesta de potasio por sí sola no suele producir este problema, pero puede contribuir de forma importante a su desarrollo en personas que no pueden eliminarlo bien, un proceso del que se encarga el riñón. Por ello, es más común en personas en las que este órgano no funciona bien, a lo que se suma que los tratamientos indicados para estas patologías, que son necesarios y pueden salvar vidas, pueden favorecer en algunas ocasiones la elevación del potasio.
"El potasio es un mineral indispensable para el funcionamiento de los músculos y el corazón", ha subrayado Ortiz, quien ha advertido de que los niveles elevados, en muchas ocasiones, no producen síntomas claros, a no ser que sean graves. A su vez, las señales que pueden aparecer, como cansancio extremo, debilidad muscular o palpitaciones, pueden confundirse con otras afecciones.
CÓMO MANTENER NIVELES NORMALES
El nefrólogo ha destacado la importancia de mantener la normopotasemia, es decir, la concentración normal de potasio en la sangre. Sin embargo, ha aseverado que es "complicado" cuando los riñones están dañados o ciertos fármacos interfieren con su capacidad para orinar el exceso.
"Para mantener la normopotasemia es importante comprender los mecanismos que favorecen la elevación del potasio y actuar sobre los factores implicados de manera coordinada", ha señalado.
El médico adjunto del Servicio de Nefrología en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz Alejandro Avello Escribano ha ofrecido algunas recomendaciones en lo que respecta a la alimentación, subrayando en primer lugar que las pautas tienen que ser realistas, adaptadas y sostenibles.
"En la práctica, algunos pacientes conviven con múltiples restricciones dietéticas, por lo que el acompañamiento profesional puede ser determinante para personalizar pautas y evitar que la simplificación extrema de la dieta derive en pérdida de apetito o riesgo nutricional. En este sentido, es esencial el papel de nutricionistas especializados en enfermedad renal y, cuando sea necesario, apoyo psicológico", ha explicado.
Además, ha aconsejado revisar hábitos cotidianos que pueden pasar desapercibidos, como, por ejemplo, el tipo de sal que se usa. "En ocasiones los pacientes usan sales hiposódicas que, en realidad, contienen cloruro potásico (ClK), lo que puede contribuir a elevar el potasio sin que el paciente sea consciente", ha apuntado.
TRABAJO COORDINADO
Avello Escribano ha puesto de manifiesto la importancia de que el control del potasio se realice de forma coordinada entre pacientes y profesionales sanitarios, con el objetivo de "ir todos en la misma dirección" y conseguir "sostener los cambios en el tiempo".
Los especialistas también han subrayado la importancia de llevar un seguimiento continuado y proactivo, ya que el control del potasio puede variar con el tiempo y no siempre queda bien reflejado en una medición aislada. En este punto, Avello ha indicado que, tras iniciar o ajustar estrategias para mejorar el control, es útil realizar analíticas seriadas al comienzo para confirmar la evolución y adaptar decisiones de forma segura.
Además, ha advertido de que, en hemodiálisis, hay momentos de la semana en los que el riesgo puede ser mayor y, sin embargo, la rutina de extracción puede no coincidir con esos periodos. Por ello, ha resaltado que es clave el seguimiento clínico combinado con la revisión de hábitos y el diálogo constante con el paciente para anticipar descompensaciones, detectar patrones y ajustar recomendaciones de manera personalizada.