Publicado 24/10/2026 14:40

Una vacuna personalizada contra el melanoma combinada con inmunoterapia reduce el riesgo de recaída tras la cirugía

Archivo - Jeringa médica primer plano con una vacuna.
Archivo - Jeringa médica primer plano con una vacuna. - MARIANVEJCIK/ ISTOCK - Archivo

MADRID 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Añadir una vacuna personalizada contra el cáncer basada en ARNm a la inmunoterapia tras la cirugía de un melanoma de alto riesgo redujo en un 42% el riesgo de recaída o muerte, según los resultados del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001 presentados en el Congreso de ESMO de 2026.

La vacuna, denominada intismerán autógeno, se administró junto con pembrolizumab y se comparó con el tratamiento con pembrolizumab en monoterapia.

La inmunoterapia anti-PD-1, como pembrolizumab, es un tratamiento habitual tras la cirugía del melanoma de alto riesgo. Sin embargo, muchos pacientes siguen sufriendo recaídas.

Los ensayos clínicos previos de fase 3 en los que se añadió un segundo inhibidor de los puntos de control inmunitario no lograron mejorar los resultados obtenidos con la inmunoterapia anti-PD-1 en monoterapia.

Pero intismerán adopta un enfoque diferente: se secuencia el tumor de cada paciente para identificar neoantígenos, es decir, proteínas anómalas específicas de su cáncer. El tratamiento codifica hasta 34 de estos neoantígenos en moléculas de ARNm para ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas que puedan quedar en el organismo.

El ensayo asignó aleatoriamente a 1.137 adultos operados de un melanoma cutáneo en estadio IIB-IV a recibir pembrolizumab combinado con intismerán (757 pacientes) o con placebo (380 pacientes).

Tras una mediana de seguimiento de 24,6 meses, la adición de intismerán redujo el riesgo de recurrencia o muerte. A los dos años, el 82,2% de los pacientes que recibieron la combinación seguían vivos y sin recurrencia, frente al 70,0% de los pacientes tratados únicamente con pembrolizumab.

La combinación también redujo en un 38% el riesgo de metástasis a distancia o muerte y a los dos años el 88,5% de los pacientes seguían vivos y sin metástasis a distancia, frente al 80,2%. Los beneficios fueron similares tanto en los pacientes con enfermedad de menor riesgo como en aquellos con enfermedad de mayor riesgo.

Los datos de supervivencia global todavía eran inmaduros en este análisis intermedio y no se observó una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos. Por tanto, se necesita un seguimiento más prolongado para determinar si la reducción de las recurrencias se traduce en un beneficio en términos de supervivencia, señalan los investigadores.

Los acontecimientos adversos de grado 3 o superior se produjeron en el 23,6% de los pacientes que recibieron la combinación y en el 20,3% de los que recibieron pembrolizumab en monoterapia.

Los efectos adversos más frecuentes con la combinación fueron la fiebre (52,2% frente al 8,2%), el dolor en el lugar de la inyección (51,0% frente al 9,5%) y la fatiga (38,5% frente al 29,7%). Los efectos adversos asociados a las inyecciones de intismerán fueron, por lo general, de grado leve y transitorios.

"Este es el primer estudio de fase 3 que demuestra que un tratamiento diseñado a partir de la 'huella dactilar' única del propio tumor de cada paciente puede reducir el riesgo de recurrencia o muerte por cáncer", ha destacado la autora principal, la doctora Georgina Long, del Melanoma Institute Australia y de la Universidad de Sídney (Australia).

"Esta huella se identifica mediante la secuenciación del tumor y, a partir de ella, se crea un 'cartel de se busca' del cáncer en forma de ARNm, que muestra al sistema inmunitario exactamente qué debe buscar y atacar", explica.

Long también ha destacado la importancia de estos resultados para los pacientes, aunque reconoció que se necesitan datos de seguimiento a más largo plazo.

"Para un paciente, disponer de más tiempo sin melanoma constituye un beneficio importante por sí mismo --subraya--. Se necesita un seguimiento más prolongado para demostrar si existe un impacto en la supervivencia específica por melanoma y en la supervivencia global, así como para determinar si el beneficio inicial que estamos observando en los distintos estadios y subgrupos se mantiene y qué pacientes son los que más se benefician".

"Los datos del estudio INTerpath-001 representan un avance importante en el tratamiento adyuvante del melanoma en estadios II y III; la reducción del riesgo de recaída es clínicamente significativa y, en cuanto a los efectos adversos, intismerán en combinación con pembrolizumab presenta un perfil de tolerabilidad muy favorable", ha destacado el docor James Larkin, copresidente científico del Congreso de ESMO 2026, que no participó en el estudio.

De cara al futuro, Larkin ha destacado la necesidad de realizar más ensayos para determinar si este enfoque podría beneficiar a pacientes con otros tipos de cáncer. Ya están en marcha ensayos en cáncer de pulmón, vejiga y riñón.

Larkin también ha subrayado la diferencia entre tratar un cáncer ya existente y prevenir que aparezca: "Esto es muy diferente de vacunar a personas que no tienen cáncer con el objetivo de reducir el riesgo de que desarrollen cáncer posteriormente".

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