MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
Al Fatá, el partido del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha entregado un cargamento de armas al Ejército libanés procedente de varios campamentos ubicados en el distrito de Tiro, en el sur de Líbano, como parte de un plan de desarme firmado con Beirut que es visto con recelo por otras facciones palestinas.
El portavoz de la Presidencia palestina, Nabil abú Rudeina, ha explicado que el armamento procede concretamente de los campamentos palestinos de Rashidie, Al Bas y Burj al Shamali, todos ellos ubicados al sur del río Litani, según la agencia de noticias WAFA.
El cargamento, repartido en un total de ocho camiones, contenía misiles, minas, así como municiones de artillería de distintos calibres, granadas y otro tipo de armas. Según fuentes citadas por el diario 'L'Orient-Le Jour', representa la totalidad del armamento de Al Fatá presente en estos tres campamentos.
La Autoridad Palestina y las autoridades libanesas, que acordaron formar una comisión conjunta para supervisar el proceso, llevaron a cabo una primera entrega de armamento la pasada semana en el marco de los esfuerzos de Beirut por establecer el monopolio de las armas en manos del Estado.
El enviado especial estadounidense para Siria, Thomas Barrack, aseguró que el inicio del desarme de las facciones palestinas en los campamentos de refugiados de Líbano es "un paso histórico hacia la unidad y la estabilidad, que demuestra un verdadero compromiso con la paz y la cooperación".
Distintas facciones palestinas como Al Fatá, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) o el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), controlan los doce campamentos palestinos en territorio libanés, que en su mayoría operan fuera de la jurisdicción del Estado.
El inicio del desarme --que forma parte del acuerdo suscrito entre Abbas y el presidente libanés, Joseph Aoun, estaba inicialmente previsto para junio-- si bien se pospuso por la falta de cooperación de ciertas facciones palestinas, fundamentalmente de Hamás, y debido al estallido del conflicto de 12 días entre Irán e Israel.
El Gobierno libanés también ha prometido desarmar al partido-milicia chií Hezbolá, si bien su secretario general, Naim Qasem, ha instado a tomar medidas para garantizar la protección del país y lamenta que la prioridad de Beirut sea el desarme y no "disuadir al agresor" israelí de perpetrar nuevos ataques o la retirada de las tropas israelíes de territorio libanés.