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MADRID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Ministerio de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha acusado este lunes a la Unión Europea (UE) de "instrumentalizar los Derechos Humanos para presionar a Rusia", una conducta que ha tachado de "cínica" alegando que "la intolerancia crece de forma constante" en el bloque comunitario "con un aumento de los casos de racismo y discursos de odio", mientras las autoridades europeas "ignoran e incluso toleran la rusofobia".
"La UE declara abiertamente sus esfuerzos por instrumentalizar los Derechos Humanos para presionar a Rusia", ha declarado en rueda de prensa la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajarova, al valorar el informe de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, sobre Derechos Humanos y democracia en el mundo para 2025, publicado a finales de agosto.
Zajarova ha denunciado un "nivel de crítica" determinado no "por la situación real, sino por el grado de lealtad de cada Estado a la UE", a la que ha afeado que asuma el "papel ilusorio de (...) 'defensora mundial de los Derechos Humanos'".
"Un claro ejemplo de ello es la sección sobre Ucrania, completamente ineficaz y, en algunos aspectos, elogiosa: un país sumido en la corrupción, la anarquía y el neonazismo", ha espetado la portavoz rusa.
Al hilo, ha considerado "revelador que Bruselas ya ni siquiera oculte su uso de la agenda de Derechos Humanos para interferir abiertamente en los asuntos internos de Estados que persiguen políticas independientes" al, ha afirmado, admitir haber destinado fondos significativos para apoyar a la sociedad civil, medios de comunicación, periodistas y activistas en ciertos países con el objetivo de influir en su situación política interna y su política exterior".
Sobre la parte del informe dedicada a Rusia, Zajarova ha lamentado una descripción desde un "enfoque de tiempos de guerra" con el que Bruselas, a su juicio, "espera aparentemente 'justificar' tanto sus flagrantes mentiras" sobre Rusia como su "doble rasero" y "su encubrimiento de violaciones de los derechos" de ciudadanos rusos por parte del bloque.
CRITICA LA "VERGONZOSA APATRIDIA" EN LOS PAÍSES BÁLTICOS
Asimismo, ha considerado "particularmente cínicas" las valoraciones emitidas en el informe de la oficina de Kaja Kallas ante "el contexto del constante deterioro de la situación de los Derechos Humanos en la propia Unión Europea y sus Estados miembros".
Para la portavoz de Exteriores rusa, "la intolerancia crece de forma constante" en Los Veintisiete, "con un aumento de los casos de racismo y discursos de odio". "Las instituciones europeas ignoran por completo, e incluso a veces toleran, la rusofobia, incluidas sus manifestaciones más odiosas", ha agregado.
Además, se ha detenido en criticar específicamente "el vergonzoso fenómeno de la apatridia en los países bálticos y la privación a la población local de habla rusa del derecho a la educación en su lengua materna", en alusión a los cientos de miles de residentes carentes de ciudadanía, especialmente en Estonia y Letonia, países que al recuperar su independencia tras el colapso de la Unión Soviética restauraron la nacionalidad sólo a las personas que vivían en sus territorios antes de 1940 y a su descendencia, bajo los principios de continuidad de Estado y 'jus sanguinis'.
La decisión dejó a migrantes llegados durante la ocupación soviética en un limbo documental bajo los estatus de 'ciudadanía indeterminada' o 'no-ciudadanos', los cuales conllevan notables limitaciones a la participación política, derecho al voto nulo o restringido y limitaciones consulares y a su libertad de movimiento por el espacio Schengen.
Por otra parte, Zajarova ha manifestado que, aunque "externamente" la Unión Europea "proclama su compromiso con los principios de la democracia y el Estado de derecho, dentro de la propia UE se están adoptando medidas para reprimir cualquier forma de disidencia, incluyendo la censura y la prohibición de medios de comunicación y actores políticos considerados indeseables y críticos con las políticas actuales de Bruselas".
"Con el pretexto de 'garantizar la sostenibilidad de la democracia', los funcionarios europeos trabajan para crear un entorno sociopolítico controlable, regulando estrictamente el espacio informativo y la voluntad de los ciudadanos", ha zanjado, remitiendo al informe conjunto de Bielorrusia y Rusia "sobre la situación real de los Derechos Humanos en Europa, incluida Ucrania", publicado en junio por las carteras de Exteriores de Moscú y Minsk.