El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, y el comisario económico, Valdis Dombrovskis, a su llegada a la reunión del Consejo de Asuntos Generlaes de la UE en Bruselas. - FRANCOIS LENOIR /EUROPEAN COUNCIL
La presidencia irlandesa anima a España a "seguir dialogando políticamente" con las capitales porque hay "dificultades jurídicas"
Exteriores aprecia "amplia comprensión" por parte de la mayoría y defiende que ninguno ha rechazado la propuesta
BRUSELAS/MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
Los ministros de Asuntos Europeos de varios socios han avisado este martes a España de que no ven aceptable la nueva estrategia del Gobierno de condicionar que los Veintisiete cedan al reconocimiento del catalán, euskera y gallego como lenguas oficiales de la UE para que España no frene el proceso de ampliación de nuevos Estados miembro, despachando en cinco minutos el debate.
El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, ha llevado como punto de información al Consejo de Asuntos Generales celebrado en Bruselas esta cuestión, dedicando cerca de diez minutos a exponer la propuesta de España en un "punto de información" que no permite a los 27 tomar decisiones.
Este formato no prevé un debate extenso tras la exposición del país interesado, pero sí permite tomar la palabra a otros socios y, en este caso, fuentes europeas confirman a Europa Press que hubo tres países que intervinieron para rechazar que se vincule la ampliación con la cuestión de las lenguas.
Otras fuentes estiman que estas intervenciones apenas sumaron cinco minutos a la intervención inicial de Sampedro y aclaran que ningún otro socio tomó la palabra para respaldar la propuesta española.
En línea con lo expuesto en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión, los ministros de Suecia, Alemania y Lituania han expresado en la sala su descontento, han señalado a Europa Press fuentes diplomáticas.
A su vez, fuentes de Exteriores han defendido posteriormente que ningún Estado miembro ha rechazado la propuesta española "ni ha dado argumentos para justificar que se pudiera incorporar otras lenguas oficiales sin haber incluido antes las lenguas oficiales españolas".
En este sentido, han defendido que si algo ha permitido la cita ha sido constatar que la propuesta "suscita una amplia comprensión por parte de la mayoría de los Estados miembros de la UE" y que las intervenciones han manifestado "su disposición al diálogo".
ALGUNOS SOCIOS NO LO VEN ACEPTABLE
"Para Lituania esto no es aceptable", ha advertido a su llegada de la reunión de ministros europeos el vicemininistro de Asuntos Europeos del país, Sigitas Miktus, al ser preguntado por la prensa por cómo valora su Gobierno la amenaza del Gobierno de Pedro Sánchez de bloquear el proceso de ampliación --con Montenegro y Albania como los países candidatos más avanzados-- si antes la UE no cede y reconoce como lenguas oficiales europeas el catalán, el euskera y el gallego.
En línea similar, el secretario de Estado de Alemania para Europa, Gunther Krichbaum, ha avisado de los riesgos de abrir debates que puedan poner en riesgo la unidad de Europa y ha considerado que "no es útil" trasladar una reclamación de carácter doméstico al debate europeo sobre ampliación.
"Estoy en contra de una bilateralización de la integración europea", ha argumentado el político alemán, que ha advertido de que si la defensa de la oficialidad de lenguas cooficiales debe entenderse como parte de la política de integración de la Unión, es algo que entonces debería decidirlo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
Por su parte, la ministra de Asuntos Europeos sueca, Jessica Rosencrantz, ha reclamado un "proceso serio" que pase por discusiones a nivel técnico de los Veintisiete para analizar "qué implica realmente" reconocer como lenguas oficiales de la Unión las tres cooficiales que España quiere incorporar en el reglamento de lenguas común.
"No es un debate nuevo como tal. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones en las que hemos abordado esta cuestión, al igual que con otros asuntos, necesitamos llevar a cabo un proceso serio. Me refiero a analizar, a nivel de grupo de trabajo, qué implica realmente esta propuesta en lo que respecta a la introducción de más lenguas", ha remachado.
Además, la política sueca ha querido "dejar muy claro" que no deben mezclarse las negociaciones sobre ampliación con las de las lenguas porque son cuestiones muy distintas. Así, Rosencrantz ha subrayado que "en lo que respecta a la ampliación, Suecia es una firme defensora de avanzar con Montenegro y con muchos de los otros países que están progresando. Y no creo que estas cuestiones deban vincularse de esa manera".
La secretaria de Estado para Europa de Croacia, Andreja Metelko-Zgombic, ha concedido también que no espera "ningún debate" sobe el asunto dado que se limita a un punto en el que esperan "recibir información" del colega española sobre los argumentos para defender que España condicione cualquier ampliación de la UE a que se integren antes el catalán, el euskera y el gallego en la Unión.
"Sólo puedo decir que hemos debatido a fondo la propuesta española (en el pasado) y decidimos mantenerla en nuestro agenda de una forma y otra. Sería de gran ayuda contar también con el respaldo de los servicios jurídicos a las propuestas concretas al respecto", ha zanjado, para recordar que hay socios que siguen reclamando al Gobierno evaluaciones de impacto realizadas por las instituciones europeas para responder a sus dudas.
OCTAVA VEZ QUE SE PLANTEA LA CUESTIÓN
Esta es la octava ocasión en que el Gobierno lleva el asunto a una discusión de los Veintisiete a nivel de ministros, aunque esta vez lo hace como "punto de información", lo que permitirá a España plantear sus argumentos ante el resto de socios de los Veintisiete, sin que se pueda dar por hecho que entonces vaya a haber debate entre ministros.
Aunque varios socios reclaman avanzar las discusiones a nivel técnico en grupos de trabajo, España ha optado hasta ahora por abordar las discusiones en bilateral con las capitales más reticentes, como es el caso de Alemania, y llevarlo a Bruselas sólo a nivel de ministros.
El formato elegido esta vez por España permite a un Estado miembro pedir la palabra para informar sobre un asunto, pero no permite que se tomen decisiones de fondo. Otros ministros o los representantes del Consejo y de la Comisión Europea pueden intervenir si lo desean, pero no garantiza ninguna intervención, como sí ocurre cuando se incorporan los asuntos como puntos de debate.
DIFICULTADES JURÍDICAS
Al término de la reunión, el secretario de Estado de Asuntos Europeos de Irlanda y presidencia de turno del Consejo de la UE, Thomas Byrne, ha animado a España a "seguir dialogando políticamente" con las capitales más reticentes ya que, pese al respaldo de los Veintisiete al multilingüismo en la Unión, en este caso se trata de una propuesta que requiere "unanimidad" que no se da, entre otras cuestiones, por las reservas legales que suscita.
"Se trata de una propuesta que requiere unanimidad y los servicios jurídicos del Consejo han señalado dificultades jurídicas que me han sido trasladadas en calidad de Presidencia", ha expresado el ministro irlandés.
"Lo que he dicho hoy a nuestros amigos españoles es que deben seguir dialogando políticamente con los Estados miembro que han expresado sus reservas y abordar también el dictamen jurídico, porque el asesoramiento del servicio jurídico es bastante claro", ha ahondado Byrne.
ESPAÑA INSISTE EN QUE HA RESUELTO TODAS LAS DUDAS
Sampedro ha defendido a su llegada a la reunión que España lleva "explicando la propuesta tres años" ante sus socios de la Unión y ha "atendido todas las dudas surgidas". "Creo que queda absolutamente claro que no hay ningún motivo para continuar demorando esta decisión", ha insistido.
"Sabemos que requiere una unanimidad", ha continuado, para después afirmar estar dispuesto a abordar "cualquier duda" de los países más reticentes --una decena de socios se expresó en contra del cambio en el reglamento lingüístico la última vez que se abordó a 27 en julio de 2025--.